Cierro los ojos y vuelvo a verme allí, rodeada de oscuridad y montañas, y admirando cada estrella de las miles que nos miraban desde el cielo. Planteándome por un momento dónde y con quién estaba y, lo más atractivo, es que nunca se me habría ocurrido pensar que tal día como ese estaría haciendo lo que hice o viendo lo que vi. Esa noche vi una estrella fugaz, y pedí un deseo. No se si servirá de algo cargar a esa estrella con uno de mis sueños, pero lucharé con uñas y dientes hasta conseguir alcanzarlo.
Estoy enamorandome cada vez más de ese sitio. Si el paraiso existiera, estoy convencida de que se le parecería muchísimo. Desconectas del resto del mundo y, a no ser que un avión cruce por el cielo, no recuerdas que vienes de una ciudad, ni que vives dónde vives, ni que existen examenes y rutinas, ni clases, ni gente estresada, ni agobios, ni preocupaciones, ni ralladas, ni lunes, ni madrugones... Es un respiro estar allí. Y más si puedes disfrutar de buenas y grandes compañías. Los días se te hacen largos, te agotas mental y fisicamente, te ríes, te ríes mucho =D, se te queda el tick de la sonrisilla en la cara, y no puedes evitarlo, disfrutas del descanso, de la comida, de los lugares secos y calentitos... Cómo voy a echarlo de menos, espero poder volver pronto. Pocas veces he dormido tan a gusto como este fin de semana.
Me gusta saber que puedo escaparme de vez en cuando a un sitio tan maravilloso, y si es acompañada, mejor.
Ahora los días parecen más aburridos... habrá que ponerse las pilas y repintar de colores el mundo.
PDA: (Para Darme Animo): Chulilla mola, y puedes ir cuando quieras =)
La verdad, es que disfruté como nadie de cada momento ^o^ y son tantos esos momentos que intentaré guardarlos bien y con cariño.
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