viernes, 12 de agosto de 2011

Y, sin pensar, me fluyen las palabras, las ideas sin cesar, corriendo encantadas inhalantes de libertad, rellenas de aire puro y frescor estival. Menudo privilegio el así empezar, ya no pensaba en nada más que en pulsar una y otra tecla más. Mensajes de paz y alegria se me quedan ya obsoletos, a nadie más convenzo de lo que firmemente creo, intentarlo con los ciegos, es tarea de otro. Mi luz ya está repartida, yo ya estoy satisfecha, por su bién y por el mio, espero que quedén las sombras en el suelo y que cada uno suba todo lo que quiera subir. Porque el aire es del mundo y las alas son de cada uno. Y mañana más

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