Grandes historias son las que narran leyendas de grandes que movieron el mundo y lo cambiaron al menos un ápice, influenciaron en la gente tan solo por cómo eran, y por ello son y serán siempre recordados. Gente buena, valiente, sincera, generosa, humilde… realmente buena. Los caídos nos separamos y ahora solo el fin del mundo puede hacernos renacer. Una triste decadencia se vence sobre nosotros, cada vez perdemos más fuerza y nos perdemos más de lo que nos encontramos, somos ya demasiado humanos.
La vida misma nos marchita, nuestro poder es enorme durante los primeros años, durante ese tiempo podemos cambiar las cosas, podemos mover el mundo y a su gente. Somos grandes en peceras muy pequeñas, pero menguamos con el tiempo, nos hacemos más débiles, más ingenuos, más tristes, menos nosotros mismos. Nuestro ser interior pierde fuerza. Nuestra sonrisa eterna duda de cada aparición, nuestra alegría interna se nubla y no nos deja ver como antes el sol.
Tristes son nuestras noches, y cada vez más nublados nuestros días. Incluso nuestros propios sueños, que antes nos ayudaban a poner un pie delante del otro ahora nos llenan de caos y torpeza. Dejamos de ver con claridad la tierra que un día vimos tan maravillosa. Si fuéramos una flor, ahora estaríamos marchitándonos. Qué triste decadencia, la verdad… que triste no saber cómo salir de un sitio tan oscuro… Perdemos la esperanza, perdemos la fe, perdemos la suerte... No somos nada...
...:Netinha:...
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